Nuestro mantenimiento preventivo no es una simple inspección visual. Es un proceso técnico y metódico que incluye, según el equipo y la aplicación:
Análisis eléctrico: Medición de aislamiento del motor, consumo en amperios y revisión de conexiones en el cuadro de control para prevenir fallos eléctricos.
Comprobaciones mecánicas: Análisis de vibraciones para detectar el desgaste de rodamientos y ejes de forma anticipada.
Verificación de sellos: Comprobación de la estanqueidad de los sellos mecánicos y de la cámara de aceite para evitar la entrada de agua en el motor.
Inspección del impulsor: Revisión de posibles desgastes u obstrucciones que afecten al rendimiento.
Limpieza y calibración: Ajuste de sensores (nivel, temperatura) y limpieza de componentes clave.
Al finalizar, te entregamos un informe técnico detallado con el estado del equipo y las acciones realizadas.
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